El conocido como “Hombre de Agaete” fue hallado en 1934 en el yacimiento funerario de Los Acarreaderos y se le puede identificar como un joven guerrero aborigen del siglo XV. Sus restos óseos están depositados en El Museo Canario. Ha sido objeto de estudios por el gran interés que despiertan su cráneo, fracturado por una espada, y sus huesos, con signos de haberse defendido en un enfrentamiento desigual entre la madera y el hierro. Daniel Pérez Estévez recrea la última etapa de la conquista de Canaria. En palabras del autor, “la novela histórica es una manera de dar vida a personajes cuya identidad nos es desconocida”.