CONTEXTO HISTÓRICO

GUAYEDRA, 1483

El conocido como “Hombre de Agaete” fue hallado en 1934 en el yacimiento funerario de Los Acarreaderos y se le puede identificar como un joven guerrero aborigen del siglo XV. Sus restos óseos están depositados en El Museo Canario. Ha sido objeto de estudios por el gran interés que despiertan su cráneo, fracturado por una espada, y sus huesos, con signos de haberse defendido en un enfrentamiento desigual entre la madera y el hierro. Daniel Pérez Estévez recrea la última etapa de la conquista de Canaria. En palabras del autor, “la novela histórica es una manera de dar vida a personajes cuya identidad nos es desconocida”.

"Entre la laurisilva, eran los hombres del viento. Invisibles. Eran el bosque. Estaban preparados para atacar. Vieron acercarse al grupo de castellanos. A la señal, arrojaron su cólera en forma de lluvia de mil piedras, asaltándolos con golpes de garrote certeros a sus presas, acabando con los que no huían despavoridos". 

"Atravesó el pasillo de madera y llegó a la sala que llevaba por nombre de insigne antropólogo René Verneau, flanqueada por los cráneos que se habían colocado así desde el inicio de la exposición del museo. Cada una de aquellas calaveras era una cara, una mirada, una vida, una circunstancia, un anhelo, un final. La vida de cada una de aquellas personas merecía ser contada, pero para eso necesitaba conocer los patrones comunes que podían establecerse entre ellos". 

Todos somos, en el fondo, iguales. La búsqueda de la identidad personal, y la búsqueda de la identidad como pueblo, son en realidad la búsqueda del ser humano universal. Es ese nuestro origen inexorable: ser humanos. Para los canarios de esta novela, como para muchas personas a lo largo del tiempo, el honor es lo que nos impulsa a no vivir de rodillas; por el contrario, el orgullo es lo que nos impide ver más allá de nuestras limitaciones. 
No olvidemos que, para ver con claridad, a veces es necesario cerrar los ojos.

Logo

© Derechos de autor. Todos los derechos reservados.

Créditos de las fotografías: Teresa Correa. El Museo Canario. Daniel Pinedo. Nuestro Gran Destino.